sábado, 29 de noviembre de 2008


20/02/2006


Querido Peter:


Me gusta recordar tus manos cuando hago un puño. Sé muy bien que estoy lejos y NO creo volver a verte (aunque me guste más creerlo que pensarlo).

No escribiré mucho, pues no tengo tiempo. Aún leeré 600 cartas más antes de botarlas e irme. NO puedo dejar de hacerlo.

Me pongo retos, has dicho. Que parece que mi cabeza fuera de otro mundo. Sí es así, NO quiero cambiar de mundo.

Es hora de irme ya. Un ventarrón arregló mi peinado. NO diré mucho más por que aunque tu cuerpo muy bajo esté, sé que lees mis pensamientos.


Catrina.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Mírame.

Me miras y de pronto sonríes, alzas la mano liviana que posees. Te miro. Sí, te miro; eso me hace sonreír. Te miro porque al verte echada en el césped mirando las nubes, pienso.
Pienso en ti, en quién eres y en por qué sonríes al mirarme y pienso en la razón de tu existir.
Sé, que cuando pasas, me buscas. Yo lo sé. Me brillan los ojos al verte.
Te leo. Te leo y busco leerte con palabras, con diseños, con peinados. Tu vestir me gusta o tal vez sea la forma en que tú vistes, no lo sé.
Quisiera reírme contigo, pero NO PUEDO. No quiero perderte. Sé que me miras, sé que te intrigo y me gusta. En realidad me gusta.
Tal vez mañana, tal vez el lunes por la mañana, me gustaría saber si tu liviana mano otra vez va a alzarse. Descubrir si es que voy a mirarte y voy a escribirte y a cantarte... Y a mirarte de nuevo.
Volveré a pasar, entraré en otro mundo y me olvidaré de ti; hasta que vuelva a encontrarte y sonreíras, me mirarás y seguirás de frente.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Una entrada de desesperación.

Nunca les ha pasado que están en la biblioteca, haciendo un trabajo y YA NO SABEN QUE HACER. El tiempo corre, sientes que no avanzas y necesitas ALGO. Algo que te saque de tu prisión.
Necesité ese algo y entonces entré a escribir. Sé que no tengo más que un par de minutos antes de que vuelva a esclavizarme a los típicos trabajos de FIN DE CICLO, pero siempre es bueno ser conciente de que ALGUIEN sabrá que estás ahí, esperando.
Y es mejor aún cuando ese alguien eres TÚ.

CORRECCIÓN:
Entrada de un par de minutos no DE DESESPERACIÓN.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Ser lo suficientemente alguien como para que usted me recuerde.

No sé donde pero hoy escuche una canción muy pegajosa. Sí, de esas que canta alguna de tus amigas una y otra vez aunque sea un pedazito y luego se te pega. ¡A quién no le ha pasado! Y caminaba así, de regreso a casa con un amigo, cantando una y otra vez: Tengo para darte todo mi universo...(8). Y lo peor de todo es que sólo recordaba la tonadita y cómo comienza el coro.
Y no es que le cantaba precisamente al amigo mío que me acompañaba. Sin embargo, después de haber dicho cincuenta veces la misma frase, se me vino a la mente la figura de otro amigo (para variar).
Sí, mi amigo, EL GORDITO. Él que si tiene para dar todo SU universo jajajaja. O bueno tenía porque desde que empezó la universidad como que se ha cuidado un poco. Ustedes saben las amistades, la figura, la enamorada. En fin, esta entrada no era precisamente para hablar de cómo está mi amigo. Pero como una idea lleva a otra, recordé algo que quedó muy grabado en mi mente, tan grabado y tan bien guardado que no lo recordé hasta hoy. Típico en mí.
Y resonaban en mi cabeza las siguientes palabras: Ser lo suficientemente ALGUIEN como para que usted me recuerde. Entonces fue cuando recordé al profesor de literatura del colegio Don Ramón, un viejito tan lindo...

(continuará)

Julio Cortázar.

"Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el noaceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra "madre" era la palabra "madre" y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mi un itinerariomisterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba."