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viernes, 27 de febrero de 2009

Papanuelos I.

Un día de esos que parecen no dejarte nada, conocí a un gran amigo. En realidad, a mi mejor amigo.
Hace mil años que quiero volver a verlo, en realidad semanas. Lo he dejado de lado (como al blog), lo acepto, pero hay días como el de hoy en que es bonito saber que aún estás ahí.
Gracias por todo.

TvB.


Y la historia comenzó en la riquísima ciudad de la primavera; hace algunos años, para precisar en 2do de secundaria. Él moría por una amiga y por no hacerlo público prefiero llamarla Zoila jajaja...



(to be continued)

viernes, 26 de diciembre de 2008

-Eyy, Acá estabas. Ven, vamos para allá. Quiero enseñarte algo.

-Qué pasa?



(...)





-Mira a esos dos. HOY te prometo que un día, tú y yo nos sentaremos ahí, así a conversar.


(Un abrazo)



música de fondo.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Ser lo suficientemente alguien como para que usted me recuerde.

No sé donde pero hoy escuche una canción muy pegajosa. Sí, de esas que canta alguna de tus amigas una y otra vez aunque sea un pedazito y luego se te pega. ¡A quién no le ha pasado! Y caminaba así, de regreso a casa con un amigo, cantando una y otra vez: Tengo para darte todo mi universo...(8). Y lo peor de todo es que sólo recordaba la tonadita y cómo comienza el coro.
Y no es que le cantaba precisamente al amigo mío que me acompañaba. Sin embargo, después de haber dicho cincuenta veces la misma frase, se me vino a la mente la figura de otro amigo (para variar).
Sí, mi amigo, EL GORDITO. Él que si tiene para dar todo SU universo jajajaja. O bueno tenía porque desde que empezó la universidad como que se ha cuidado un poco. Ustedes saben las amistades, la figura, la enamorada. En fin, esta entrada no era precisamente para hablar de cómo está mi amigo. Pero como una idea lleva a otra, recordé algo que quedó muy grabado en mi mente, tan grabado y tan bien guardado que no lo recordé hasta hoy. Típico en mí.
Y resonaban en mi cabeza las siguientes palabras: Ser lo suficientemente ALGUIEN como para que usted me recuerde. Entonces fue cuando recordé al profesor de literatura del colegio Don Ramón, un viejito tan lindo...

(continuará)

Julio Cortázar.

"Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el noaceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra "madre" era la palabra "madre" y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mi un itinerariomisterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba."